miércoles, 26 de septiembre de 2018

Influencers, Youtubers, Community Manager y otras faunas digitales

Vivimos un mundo digital, un mundo donde la comunicación crece de forma exponencial y lo más curioso: crece en relación inversamente propocional a la calidad de sus contenidos.

En la red nace cada minuto un nuevo espécimen que necesita hacerse notar, que necesita gritar al mundo que está ahí y que el es "alguien". Pues vamos a ayudarles un poco más, vamos a ayudar a las personas normales con las que coexistimos en este mundo digital.

Ante todo vamos a identificar los tres tipos básicos (definiciones buscadas en Google):
- Influencers:  es una "persona" que cuenta con cierta credibilidad sobre un tema concreto, y por su presencia e influencia en redes sociales puede llegar a convertirse en un prescriptor interesante para una marca.
- Youtubers: también conocido como personalidad de YouTube, celebridad de YouTube o Creador de contenido de YouTube, es un tipo de celebridad y camarógrafo de Internet que ha ganado popularidad gracias a sus videos en el sitio web para compartir este tipo de contenidos, YouTube.
- Community Manager: es el profesional responsable de construir, gestionar y administrar la comunidad online alrededor de una marca en Internet, creando y manteniendo relaciones estables y duraderas con sus clientes, sus fans y, en general, cualquier usuario interesado en la marca.

Ahora que ya disponemos de unas definiciones al menos comprensibles, vamos con la realidad de la "fauna digital":

- Influencer: alguien que no tiene ni idea, pero le gusta ser el centro de las reuniones, el típico listo que opina de todo pero no sabe de nada. El famoso listo de las reuniones que cuando escucha "mañana tengo un examen de próstata", te responde: "estudia el índice, siempre preguntan algo de eso". Esto si, en la mayor parte de los casos, si es chico, suele tener comportamientos próximos al grupo LGTB, porque "así se llama más la atención". Por otro lado, si es chica, suele jugar a la provocación y a rozar los límites del recato (tiene claro que llamar la atención trae más seguidores).

- Youtuber: aquí hay un poco de todo, desde el personaje "simpático" que tiene frases más o menos afortunadas, el niño que quiere hacer de prescriptor de lo que le "mola", el otro niño que está más que manipulado por "papá y mamá" y ni le va ni le viene... pero me lo dicen en casa. Pasando por los que recopilan videos que no son suyos, los doblan con más o menos habilidad y luego dicen que todo es de su propiedad. Hasta los que se dedican permanentemente a generar debates a base de insultos o bromas, bastante pesadas en algunos casos, pero todo sea por conseguir seguidores.

- Community Manager: en general, el típico indocumentado que se piensa que vale con hacerse fotos con famosos, hacer selfies, o propagar información sin orden ni criterio. Habitualmente este personaje apenas sabe usar el Facebook y Twitter, e incluso se piensa que no hay más redes sociales.

Lo primero es reconocer que ciertas actividades "lucrativas", son tan lícitas como respetables. Otra cosa es si consideramos que hay ciertas personas que se ponen el título "community manager" cuando apenas saben hacer la "O" con un canuto. Dicho esto, vamos a centrarnos sobre este espécimen: "community manager".

Hoy en día casi el 90% de las empresas necesitan tanto un responsable financiero, como un responsable de comunicación. Es básico controlar la reputación que ofrece nuestra empresa en la red y, lo que es peor, gestionar los ataques de reputación de ciertos personajes.

Ha comenzado a ser habitual el ver como estos elementos se dedican a la "extorsión" de restaurantes, cambiando cenas gratis por comentarios positivos. De la misma forma vemos como se dedican a opinar sobre temas a los que no tienen ni la más remota idea. Y lo que aún es peor, en algunos casos, argumentando la gran cantidad de seguidores, se ofrecen para gestionar nuestras redes sociales porque son "muy profesionales".

Ahora vamos a lo que realmente debemos buscar cuando necesitamos un community manager:
- Persona con cierta empatía (esto suele ser lo fácil)
- Que tenga cierta creatividad (aquí ya comenzamos con los problemas)
- Que sepa planificar su trabajo de comunicación (aquí ya no hay gente capaz)
- Que tenga un perfil mixto entre: marketing, comercial, comunicación, etc. (el santo grial)

Ahora viene el ingrediente en el que "todos fallan": nuestra empresa está en nuestra web y desde ahí vamos a la comunicación y propagación en redes sociales, NO AL REVES.

El que realicen el trabajo en facebook o twitter, no alimenta nuestra web que es donde vendemos. Que nuestro cliente llegue a TripAdvisor o cualquier otro comparador o buscador, y no a nuestra web... alimenta a nuestra competencia y no a nosotros.

Si tenemos un buen producto, un buen servicio y un precio acorde a ambos, lo que necesitamos es que nos vean los clientes directamente porque tendremos un 85% de fidelización y por la misma razón más márgenes de operaciones. Hacer el ejercicio al revés solo aporta beneficios a las páginas externas que venden de todo.

Ahora que tenemos claras las cosas, hagámonos una pregunta: "¿Trabajas para tu empresa o para facebook?". Si la respuesta es tu empresa, comienza a revisar como haces tu comunicación en redes sociales. Si es la segunda... déjalo en manos de cualquier "community manager".

sábado, 31 de marzo de 2018

¿Mi profesor es "competente"?

Todos tenemos historias de nuestra época joven en el colegio. Quién no ha tenido un profesor "hueso" o algún profesor "despistado o confiado". Bien... en este caso no se trata de hablar de aquellos que de un modo u otro nos hicieron "estudiar" y ser personas de provecho.
Hoy tratamos a un perfil de educador que dista mucho del modelo ideal. Por supuesto no hablo "en general", hablo de un tanto por ciento que realmente son "incompetentes" para educar y formar niños.
¿Como sabremos identificar a estos "incompetentes"?
Hagámonos unas preguntas simples sobre el día a día y evaluemos que criterio seguiríamos:
- Un equipo de futbol... 12 jugadores y 1 entrenador, pierden partido tras partido... ¿a quién cambiamos?
- Tenemos una academia de oposiciones... pero no aprueba nadie de los que se presentan. ¿Que hacemos sin somos el dueño de la academia? ¿Buscamos alumnos más listos?
- Nos dedicamos a construir casas y el arquitecto se olvida de las puertas o no pone huecos en las escaleras... ¿Cambiamos los obreros por "incompetentes"?

Podríamos poner miles de ejemplos donde el que dirige el grupo es el responsable del buen término o del éxito de los resultados. De la misma forma funciona el mundo de los profesores y alumnos.
No existe un grupo de alumnos "incompetentes", existe un/a profesor/a incapaz. Es así de simple y lamentable.

Cuando un profesor tiene un índice de alumnos suspensos superior al 50% es evidente que hay algún problema. Puede ser el método formativo, la comunicación profesor-alumno, el sistema de evaluación que se utiliza o simplemente el profesor pide y evalúa lo que no debe.

Escribo este artículo por una experiencia particularmente grave. No voy a decir el centro aunque quienes lo lean pueden identificarse, tampoco vamos a identificar al profesor/a pero si su asignatura: "Matemáticas".

Vamos a los hechos: esta profesora tiene como alumnos a 45 personas en dos grupos de 22 y 23 personas. En ambos grupos solo aprueban dos del total, es decir menos del 10% de los alumnos son capaces de aprobar.
Tras el desastre de la primera evaluación, no quedó otra solución que entender el porque se suspendía esa asignatura. Como persona lógica busco causas y efectos del resultado. En todos los casos no lograba entender el porque ni encontrar la causa. Por esta razón realicé un procedimiento simple, convertirme en alumno de mi hijo/a y que me explicara la asignatura. Además, no solo entender los distintos temas, sino que le pedí hacer el examen explicado por el/ella y luego intentar hacerlo yo solo.

Un procedimiento tan simple dio como resultado que mi hijo/a sabía más de lo que sus notas indicaban, es decir apenas suspendió pero por el contrario disponía del 100% de los conocimientos.
¿Por que ocurre esto? muy sencillo, el profesor/a pone exámenes con un tiempo limitado a 55 minutos, por el contrario yo necesité 1 hora y 45 minutos para hacer el mismo examen "sabiendo las respuestas" y realizando los pasos que se pedían. Si a esto agregamos que el susodicho profesor además pide ciertos procedimientos, explicaciones, anotaciones, etc., nos encontramos ante un examen donde vamos a responder con dificultad al 60% de las preguntas y bajo el criterio del profesor posiblemente terminemos con un cuatro, es decir, suspenso.

Hasta aquí podría ser simplemente una anécdota si esto fuera ocasional, pero es continuo. Además lo más indignante es que esto se lo comentas al tutor y responde por la "tangente" sacando "balones fuera".

¿Ahora que nos toca hacer a los padres? Es evidente que esa asignatura es cuasi imposible de aprobar con este/a profesor/a. ¿Indicar al director el problema? ¿Recurrir a la inspección del colegio? ¿Recurrir a los medios de comunicación para que sea público el problema y otros padres lo puedan evitar? ¿Cambiar al alumno/a de centro?

Según mi criterio la solución es simple, esta profesora es "incompetente" para evaluar los conocimientos de los alumnos y por tanto no puede poner exámenes, mucho menos corregirlos. El centro debería suministrar exámenes alternativos que, además, fueran corregidos por terceros totalmente ajenos al centro. De esta forma, seguramente, descubrirán en el centro de estudios que los alumnos "no son idiotas" o al menos no el nivel de concentración que ellos pretenden indicar.

De todo esto lo peor es el resultado final. El corporativismo, la protección entre profesores, la defensa de los centros de su plantel hace que esta lucha sea imposible y solo te queda el camino de cambio de centro. Aunque el dicho avisa "mas vale lo malo conocido que lo bueno por conocer".