Todos tenemos historias de nuestra época joven en el colegio. Quién no ha tenido un profesor "hueso" o algún profesor "despistado o confiado". Bien... en este caso no se trata de hablar de aquellos que de un modo u otro nos hicieron "estudiar" y ser personas de provecho.
Hoy tratamos a un perfil de educador que dista mucho del modelo ideal. Por supuesto no hablo "en general", hablo de un tanto por ciento que realmente son "incompetentes" para educar y formar niños.
¿Como sabremos identificar a estos "incompetentes"?
Hagámonos unas preguntas simples sobre el día a día y evaluemos que criterio seguiríamos:
- Un equipo de futbol... 12 jugadores y 1 entrenador, pierden partido tras partido... ¿a quién cambiamos?
- Tenemos una academia de oposiciones... pero no aprueba nadie de los que se presentan. ¿Que hacemos sin somos el dueño de la academia? ¿Buscamos alumnos más listos?
- Nos dedicamos a construir casas y el arquitecto se olvida de las puertas o no pone huecos en las escaleras... ¿Cambiamos los obreros por "incompetentes"?
Podríamos poner miles de ejemplos donde el que dirige el grupo es el responsable del buen término o del éxito de los resultados. De la misma forma funciona el mundo de los profesores y alumnos.
No existe un grupo de alumnos "incompetentes", existe un/a profesor/a incapaz. Es así de simple y lamentable.
Cuando un profesor tiene un índice de alumnos suspensos superior al 50% es evidente que hay algún problema. Puede ser el método formativo, la comunicación profesor-alumno, el sistema de evaluación que se utiliza o simplemente el profesor pide y evalúa lo que no debe.
Escribo este artículo por una experiencia particularmente grave. No voy a decir el centro aunque quienes lo lean pueden identificarse, tampoco vamos a identificar al profesor/a pero si su asignatura: "Matemáticas".
Vamos a los hechos: esta profesora tiene como alumnos a 45 personas en dos grupos de 22 y 23 personas. En ambos grupos solo aprueban dos del total, es decir menos del 10% de los alumnos son capaces de aprobar.
Tras el desastre de la primera evaluación, no quedó otra solución que entender el porque se suspendía esa asignatura. Como persona lógica busco causas y efectos del resultado. En todos los casos no lograba entender el porque ni encontrar la causa. Por esta razón realicé un procedimiento simple, convertirme en alumno de mi hijo/a y que me explicara la asignatura. Además, no solo entender los distintos temas, sino que le pedí hacer el examen explicado por el/ella y luego intentar hacerlo yo solo.
Un procedimiento tan simple dio como resultado que mi hijo/a sabía más de lo que sus notas indicaban, es decir apenas suspendió pero por el contrario disponía del 100% de los conocimientos.
¿Por que ocurre esto? muy sencillo, el profesor/a pone exámenes con un tiempo limitado a 55 minutos, por el contrario yo necesité 1 hora y 45 minutos para hacer el mismo examen "sabiendo las respuestas" y realizando los pasos que se pedían. Si a esto agregamos que el susodicho profesor además pide ciertos procedimientos, explicaciones, anotaciones, etc., nos encontramos ante un examen donde vamos a responder con dificultad al 60% de las preguntas y bajo el criterio del profesor posiblemente terminemos con un cuatro, es decir, suspenso.
Hasta aquí podría ser simplemente una anécdota si esto fuera ocasional, pero es continuo. Además lo más indignante es que esto se lo comentas al tutor y responde por la "tangente" sacando "balones fuera".
¿Ahora que nos toca hacer a los padres? Es evidente que esa asignatura es cuasi imposible de aprobar con este/a profesor/a. ¿Indicar al director el problema? ¿Recurrir a la inspección del colegio? ¿Recurrir a los medios de comunicación para que sea público el problema y otros padres lo puedan evitar? ¿Cambiar al alumno/a de centro?
Según mi criterio la solución es simple, esta profesora es "incompetente" para evaluar los conocimientos de los alumnos y por tanto no puede poner exámenes, mucho menos corregirlos. El centro debería suministrar exámenes alternativos que, además, fueran corregidos por terceros totalmente ajenos al centro. De esta forma, seguramente, descubrirán en el centro de estudios que los alumnos "no son idiotas" o al menos no el nivel de concentración que ellos pretenden indicar.
De todo esto lo peor es el resultado final. El corporativismo, la protección entre profesores, la defensa de los centros de su plantel hace que esta lucha sea imposible y solo te queda el camino de cambio de centro. Aunque el dicho avisa "mas vale lo malo conocido que lo bueno por conocer".